Resulta increiblemente asombroso que cuando Keira Robertson completaba su primera hora de nacida su corazón se detuvo y volvió a latir después de 25 minutos. Pasaron 8 días y tuvo que ser sometida a dos operaciones de corazón.
Lo que es más desde el embarazo, los médicos dijeron a sus padres, Michaela y Christopher, que era poco probable que sobreviviera más de 21 semanas en el útero. Además de que si nacía tenía un alto riesgo de tener fibrosis quística y el síndrome de Down.
