Artículo publicado por Rafael Palacios
Incluso aunque seas ateo y sólo consideres a “Dios” como una hipótesis, tendrás que reconocer que su mera existencia presupone que lo es Todo. Es decir, que de existir Dios, es el mismo para todos y no puede haber varios “dioses” (otra cosa son las jerarquías celestiales de ángeles, arcángeles, querubines, etc, no confundir con Dios).
Así pues, cualquiera que defienda que “su dios es exclusivo” (de su tribu o secta) y no de toda la Humanidad, no cree en Dios sino en un impostor, es decir, un dios (en minúscula) que es lo mismo que decir, un demonio. Por la sencilla razón de que, si hace diferencias, entonces no es el Dios de todos, sino de unos pocos, luego no puede ser Dios.
Es un argumento tan sencillo como irrefutable; si Yahvé es el dios de los judíos, y no de la Humanidad en su conjunto, estamos ante un impostor, un demonio. Y si nos atenemos a su comportamiento (”por sus hechos los conoceréis”), las dudas quedarán disipadas.
Desde su primera aparición, Yahvé se quita la careta al pedir a Abraham que sacrifique a su hijo Isaac, dejando traumatizados a sus descendientes… hasta hoy. Sin duda que Yahvé es el primer programador MK Ultra (y probablemente, el único).
Pero es que en casi todos los libros de la Biblia, Yahvé anima a matar a los enemigos de Israel con saña, calificándosele de “Señor de los ejércitos”. Como dios tribal, es un dios de la guerra, como por otra parte, han sido todos los dioses de la Antigüedad (Thor, Odín, Júpiter, Baal, Moloch, Osiris…). Los judíos se mantienen en ese estado de conciencia del dios tribal: “o nosotros o ellos” que les hacen enfrentarse con todo aquel que no asuma que ellos son los que mandan.
Sigamos.
Por su propia esencia, Dios es inabarcable e incognoscible para el Ser Humano, así pues, cualquiera que le otorga un nombre (Yahvé, Zeus, Baal, etc) no puede estar hablando de Él puesto que el proceso
